Hay dias que las cosas, por mas que te esfuerzas no salen como tu las planeas.
Asi fue mi ida a Milpa Grande.
Todo comenzo muy de mañana, cuando de gorra y contrabando me “invito” para salir a comer barbacoa, y zaz segun que era en un pueblito de hidalgo llamado milpagrande. Yo ni invitacion tenia, pero que le hacemos, le hago honor al dicho de pata de perro y a donde digan “calle” ahi estoy.
Recorriendo el camino entre llanos y valles, voy feliz disfrutando del hermoso paisaje.
Y cuando de repente.
Nos encontramos con la “super peregrinación ciclista”
Si caray, muchas bicis para corretear, pero nos hicieron ir tan lento, pero tan tan tan tan lento, que ya casi los alcanzaba a morder.
Y despues de 2 horas de esperar y esperar y esperar, porfin avanzamos, si!!! nos movemos, a 10 km/h , y pa no hacer el cuento largo nos retrasaron casi 3 horas.
Pero al fin, ya indicios de estar cercas.
Avanzamos y avanzamos, por caminos de tierra y piedra.
Y avanzamos y avanzamos.
Y seguiamos avanzando hasta que por fin vimos nuestro destino.
MILPAGRANDE
Con el hambre de perro que tenia, ya me estaba saboreando mi pedazo de barbacoa.
Mmmm rico,
Pero cual seria mi sorpresa, que habiamos llegado tarde.
“¿No me guardaron un cachito de carnita?”.
“Ey niño, si tu, ¿no quedo carnita?”. Se me ocurrio preguntarle a un niño que estaba ahi.
Y cual seria mi sopresa que se pone a llorar al grito de “Me quizo morder!!!”
“bua bua bua ” Todo mundo me miro con ojos de pistola.
“oigan, yo no muerdo” trate de replicar pero zaz, me fichan y ahi voy detenido
“pa afuera” de la fiesta.
Caray.
Y ahi solito, sin comida, enfadado del viaje, esperando que me dejaran salir a pasear.
Espere y espere, pues aun habia muchos campos y prados donde correr y saltar.
Y esperaba a que me soltaran.
Tic tac, tic tac, tic tac… y nadie se acordaba de mi.
Tic tac, tic tac… y seguia esperando.
Tic tac… sigo y sigo esperando hasta que el sueño me vencio.
justo me estaba durmiendo cuando. Escucho la voz.
“Kanibal ven vamos a pasear”… Si, pense, no se olvidaron de mi.
Zaz.. el cielo comenzo a tronar, y si, la bonita mañana ya se convirtio en una tarde muy lluviosa.
Asi que gracias a la lluvia ahi vamos pa’ atras, de regreso a casa.
Y lo que parecia un super fin de semana de barbacoa.
Se convirtieron en 7 horas de estar encerrado.
Ni modo, ahi sera para la proxima
Moraleja:
“¿no hay un nintendo ds para perritos?”





